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El pop art no es sino una estetización de esas imágenes populares. Construye un lenguaje artístico nuevo, cimentado en técnicas muy ligadas a las de la misma producción industrial, para elevar esas imágenes a la categoría de arte. Pero sin ellas, y sin la sociedad de consumo que las inspira, es incomprensible. Con razón, pues, algunos críticos han considerado al pop art, que no por casualidad alcanzó, primero en Inglaterra, pero sobre todo en Estados Unidos, su auténtico cénit, como la super estructura artística que corresponde a las sociedades más desarrolladas del capitalismo tardío. Este sello peculiar del pop art se manifiesta implícitamente tanto en la temática más general y obvia de su repertorio de imágenes, como en los elementos más característicos de su lenguaje, de sus técnicas o de su actitud misma ante la sociedad que representa. La temática del arte pop es básicamente objetual e icónica. La vasta mirada que el mundo del arte había desplegado hacia la naturaleza, la sociedad, el hombre, la mitología, la religión o el mundo de los sueños y las fantasías, es arrinconado aquí ostensiblemente para dar paso a una glorificación estética de los nuevos objetos producidos por la industria, latas de sopa, coca-colas, tazas, vasos, pistolas, máquinas ..., extraídos del panorama de objetos de uso cotidiano que nos envuelven, e iconos coloreados o dibujos al estilo cómic de imágenes populares de consumo masivo. El pop recupera así la tradición del arte figurativo, que había sido arrinconada por el triunfo de la abstracción pero su pretensión de enlazar con algunos aspectos del surrealismo, sus famosos objetos inútiles, o los ready-made de Marcel Duchamp, por ejemplo, substraen un hecho esencial: la voluntad y el carácter crítico y subversivo de los surrealistas que es sustituido ahora por una actitud neutral, objetiva, cuando no directamente apologética. En cuanto a su lenguaje específico el pop art se caracteriza por la apropiación sin rubor de las técnicas expresivas orientadas a la divulgación y el consumo, ya validadas por los mass media y otros vehículos de comunicación de masas. Ello tiene consecuencias importantes en la construcción tanto de imágenes como de objetos. La utilización de colores planos e intensos contribuyee a la simplificación y fácil identificación del objeto, propio de la comunicación visual de la publicidad. Lo mismo puede decirse del estilo claro y preciso del dibujo como configurador de la forma. Las enormes dimensiones que alcanzan a veces los cuadros y esculturas reproducen la búsqueda de un efecto espectacular. Las series, tan frecuentes en los artistas pop, no son sino un reflejo de la producción masiva capitalista. El artista pop no duda en explotar todos los mecanismos de producción de imágenes populares, ya sea la fotografía, la publicidad, el cine, el cartel, las revistas ilustradas, el cómic, etc. En las obras mixtas estas fuentes se combinan y complementan. Esta peculiar singularidad linguística del pop tiende a eliminar al máximo la expresividad subjetiva del autor y a fomentar una especie de objetividad intrínseca y despersonalización de la obra.
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